sábado, 20 de enero de 2018

De excursión por el Mirador Alto, Tighanimine y Boujibar

Unos 30 caminantes nos hemos reunido en el aparcamiento de “Marjane”, con ganas de hacer la primera caminata de 2018.  Entre los asistentes, mucha biodiversidad, como nos gusta: alumnado de todas las edades, profesorado, madres, amigos del Colegio…  Se ha echado en falta al alumnado de 3º de ESO.  Alguno ha comentado que la cama no le dejaba salir.  Chicos, una excursión sin nadie de 3º no es lo mismo…


Las calles del barrio del Mirador Alto son un laberinto.  Hemos tenido que rectificar varias veces, pero finalmente hemos encontrado la casa de los hermanos Akhlal.  En esta foto estamos cantando una canción para que bajaran, y se añadieran al grupo.  Sólo lo hemos conseguido con Chaimae, ¿tanto desafinamos, Nezha?



Las cuestas eran fuertes, pero hemos llegado a un punto donde hemos entendido porque el Mirador se llama “mirador”.  Las vistas a los barrios periféricos de la ciudad, que crecen día a día de manera caótica, eran impresionantes.  De fondo, el Mediterráneo en calma…




Poco a poco, hemos dejado atrás las últimas casas del Mirador.  Hemos seguido subiendo hasta un depósito de agua y los restos de unas construcciones que fueron puestos fortificados en las Guerras del Rif.   Las vistas hacia la ciudad todavía eran más espectaculares.   


Hoy nos ha pasado en varios puntos del itinerario.  Un grupo de chiquillos del barrio, con gran curiosidad, nos ha seguido un tramo.  No están acostumbrados a que pasen grupos de excursionistas por la zona.  Como buenos rifeños, se subían a todo elemento elevado del paisaje.  ¡Que los niños conserven siempre su curiosidad!




El siguiente lugar de interés de la excursión eran las rocas de Xauen (“cuernos”, Chucca Matruca para los rifeños, Monte Malmusi para los españoles).  Son unos afloramientos rocosos característicos, un sitio muy especial.




De nuevo en la pista, el barro nos ha hecho formar una fila.  Las lluvias de las últimas semanas serán magníficas para los campos.  Antes de llegar a Tighanimine, parada para reponer fuerzas.


Hemos cruzado la carretera de Izemmouren, y hemos subido por otro barrio laberíntico.  Era la segunda subida fuerte del día.  Pero pronto hemos vuelto a los senderos entre las colinas.  En el paisaje destacaban casas tradicionales aisladas, con su oasis de vegetación (chumberas, pitas, higueras…).




En una de las casas tradicionales, ha saltado la sorpresa.  Ha salido la familia, y nos ha ofrecido pan recién horneado y agua.  “Aghrum” y “aman” para el caminante, ¿puede haber mejor muestra de hospitalidad?  Hemos podido ver los elementos del modo de vida tradicional del Rif.


En la última casa que hemos cruzado, unos niños jugaban con el juguete más sencillo posible: un neumático, que hacían girar con un palo.  Han compartido el juego con los caminantes cadetes del grupo.  Los “cazadores de círculos” han podido retratarlos.




La bajada la hemos hecho por el sendero que conocimos en la primera excursión de septiembre, a Monte Palomas.  Progresivamente, la ciudad se hacía más y más grande…



En las laderas de  las colinas, los campos de trigo ya verdeaban.  Aunque sea enero, el Rif verde llega con fuerza.  Al llegar a la rotonda de entrada a Alhucemas, nos ha sorprendido un almendro, en flor.
Y hasta aquí la 5ª excursión del curso.  Hacia las 2 estábamos de nuevo en casa, con sano cansancio, oxigenados, y contentos por haber compartido otra mañana paseando y conociendo los alrededores de Alhucemas.  La excursión de febrero será hasta Sfiha por senderos de la costa, por un terreno un poco más difícil.  Pero esto ya será otra historia…


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